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Una mujer demanda a un médico de Boston, acusándolo de usar su esperma en un tratamiento de fertilidad, descubierto por un test de ADN

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Te imaginas acudir a un tratamiento de fertilidad con la esperanza de poder tener hijos y que después descubras que el donante de esperma no fue quien te prometieron. Sino que el doctor que realizó el proceso de inseminación artificial.

Posiblemente no sería el resultado que esperas, ya que para ello las parejas que no pueden concebir hijos de manera natural, pagan altas sumas de dinero para encontrar el donante ideal.

Pues este fue el sorprendente y desagradable final que tuvo una mujer que se sometió a un tratamiento de fertilidad y descubrió más de 40 años después que el donante había sido su médico.

Un engaño que salió a la luz 40 años después: El médico que inseminó a su paciente con su esperma y no el del donante

La historia que le está dando la vuelta al mundo se conoció por una demanda presentada esta semana en el Tribunal de Distrito de Massachusetts en Estados Unidos. Y ha dejado impactados tanto a la comunidad médica como a todos quienes han conocido el sorprendente giro de este caso.

Más de cuatro décadas después de que una pareja buscara la ayuda del renombrado Dr. Merle Berger, un especialista en fertilidad de renombre en Boston, Massachusetts. Fundador de Boston IVF y exprofesor de la Facultad de Medicina de Harvard.

La verdad de un engaño salió a la luz revelando que el médico utilizó su propio esperma en lugar del donante anónimo prometido para inseminar a la madre que se había sometido a un tratamiento de fertilidad en su consultorio.

Sarah Depoian, es la protagonista de esta historia, quien en 1980 inició un proceso de inseminación artificial con la esperanza de convertirse en madre. 

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Sin embargo, 40 años después interpuso una demanda contra el Dr. Berger. Tras acusarlo de haber utilizado su propio esperma de manera encubierta para inseminar en lugar del donante anónimo que se le había prometido. 

La paciente confiaba plenamente en el médico, quien le aseguró que el esperma utilizado provendría de un donante médico residente que se parecía a su esposo y a quien ella no conocía.

Pero, todo esto sería un engaño y la verdad saldría a la luz por un kit de ADN que compró la hija de Sarah Depoian.

Una prueba de ADN reveló que el verdadero donante había sido el doctor que había hecho el procedimiento de inseminación

Carolyn descubrió la verdad después de realizar pruebas de ADN el año pasado, y los resultados revelaron quién sería su verdadero donante.

Después de una conexión inesperada con la nieta del Dr. Berger y su prima segunda, desentrañando así el secreto guardado durante décadas. 

Carolyn expresó su conmoción y orgullo por su madre, quien ha decidido enfrentar este inesperado giro de los acontecimientos.

En respuesta a las acusaciones, y escándalo desatado por la demanda en su contra, el Dr. Berger negó rotundamente haber utilizado su esperma. Argumentando que las acusaciones se refieren a un procedimiento que ocurrió hace más de 40 años, en una época radicalmente diferente en el campo de la inseminación artificial. 

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A pesar de las negaciones, la demanda persiste, y Sarah Depoian, la mujer que fue engañada por el Dr. Berger ha trabajado incansablemente junto con su abogado, para encontrar la justicia a lo que han catalogado como una «violación extrema».

La compañía Boston IVF, donde el Dr. Berger fue uno de los fundadores, emitió un comunicado asegurando que los hechos denunciados por Sara Depoian ocurrieron antes de que el médico se uniera a la institución.

Además, han recalcado su trabajo por mejoras en las medidas de seguridad y ética en el campo de la fertilidad a lo largo de los años, hasta el presente que siguen operando en esta área de la medicina.

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