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Internacionales

Massa y Milei se vieron las caras por última vez antes del balotaje en un encendido debate

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El último debate entre los candidatos a la presidencia de Argentina, Sergio Massa (Unión por la Patria – UxP) y Javier Milei (La Libertad Avanza – LLA), ha iniciado este domingo. Los postulantes se enfrentan para discutir sus planes de gobierno en el salón de actos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), en la capital federal.

Milei inició el intercambio, retomando el discurso beligerante hacia «la casta» que había abandonado las últimas semanas.

«Argentina lleva 100 años de decadencia. Tenemos 45 % de pobres y 10 % de indigentes», sostuvo, lo que sería consecuencia del modelo basado en la intervención estatal. «El Estado es el origen del problema, no la solución», afirmó.

Al ser increpado por Massa sobre sus propuestas económicas, el líder libertario acusó a su contrincante de «mentiroso» y ratificó que, en caso de resultar victorioso, dolarizará la economía y eliminará el Banco Central, si bien matizó que no podrá eliminar los subsidios porque la Corte Suprema se lo impediría.

«Sí, vamos a dolarizar la economía, vamos a cerrar el Banco Central y terminar con el cáncer de la inflación», dijo Milei.

Por su parte, el candidato peronista dedicó más de la mitad de su tiempo a mostrar las contradicciones y alcances del plan económico mileísta, al tiempo que adelantó que el eje central de su agenda económica estará en la renegociación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional, punto de partida para garantizar el crecimiento económico.

Relaciones internacionales
Massa recalcó la necesidad de concebir los nexos de Buenos Aires con el resto del mundo desde un enfoque multipolar, sin descuidar sus relaciones con sus principales socios comerciales –Brasil y Chile–, así como con El Vaticano, dado que el actual papa, Francisco, es un compatriota.

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Del mismo modo, el aspirante de UxP presentó el tema de la defensa de la soberanía de Las Malvinas, un punto caliente para Milei, que volvió a reivindicar la figura de la premier británica Margaret Thatcher, en cuya gestión se enfrentaron Argentina y el Reino Unido, con saldo negativo para la nación suramericana.

«[Margaret] Thatcher es una enemiga de la Argentina, ayer hoy y siempre. Nuestros héroes son absolutamente innegociables por más que para vos sea una figura [Margaret] Thatcher, para mí no lo es», sostuvo Massa.

En respuesta, Milei evocó un ejemplo del ámbito deportivo, aunque se confundió al referirse tanto al partido como a la nacionalidad de un jugador neerlandés, Johan Cruyff, diciendo que pertenecía al equipo alemán. «Con ese criterio, digamos, como cuando Alemania en el 74 le hizo cuatro goles a Argentina, Cruyff la rompió e hizo un desastre, vos tendrías que considerar que Cruyff era un pésimo jugador. O con los goles que nos hizo [Kylian] Mbappé en la final, tendrías que despreciarlo porque nos hizo los goles», afirmó.

«Nos tocó una guerra y esa guerra la perdimos. Y tenemos que hacer todos los esfuerzos para recuperar las islas por la vía diplomática», continuó y reconoció que considera que «las Malvinas son argentinas». «Basta de ese nacionalismo barato», concluyó.

Massa tampoco dejó de mencionar las eventuales consecuencias de la salida del país del Mercosur o del fin de las relaciones con China y Brasil, que incluyen el cese de miles de trabajadores y pérdidas económicas milmillonarias. «La política exterior no se puede dirigir por caprichos», agregó.

Frente a esto, el postulado de LLA aseguró que en su gestión, los particulares podrían encargarse de comerciar mercancías de su interés, sin que ello le obligara a mantener relaciones con líderes cuyas ideologías no comparte.

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Educación y salud
Sobre el tema educativo, ambos contendores insistieron en las ideas que ya presentaron durante la campaña.

Así, mientras que Milei defendió la creación de un Ministerio de Capital Humano y Massa centró su discurso en la defensa del sistema de educación pública, con modificaciones en el subsistema de educación superior que supondrían el acceso a carreras con salidas laborales más tempranas.

En la misma línea, el aspirante peronista ratificó su compromiso con la salud pública y el sistema solidario de donación de órganos, en respuesta velada a polémicas declaraciones que formulara el libertario meses atrás en apoyo a la venta de órganos y que se vio obligado a matizar a posteriori.

Empero, la discusión rápidamente se desvió hacia la eventual privatización de las universidades que defiende el libertario y hacia el financiamiento de la gratuidad defendida por Massa, aunque luego derivó en ataques personales.

Producción y trabajo
El candidato de UxP ofreció la creación de dos millones de nuevos puestos de trabajo a partir de una alianza entre el Estado y particulares, que será acompañado de importantes incentivos fiscales, especialmente para los pequeños y medianos empresarios.

Adicionalmente, Massa consideró la transformación de las ayudas sociales en trabajo formal, así como acciones concretas para disminuir las brechas regionales que persisten en la nación.

De su parte, Milei criticó lo que en su criterio constituyen las políticas «de la banda de los expropiadores» –el Estado– de redistribución y justicia social y atribuyó la falta de inversión productiva al déficit fiscal, que asciende a 15 %.

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Con respecto a la brecha de género, el representante peronista subrayó la importancia de los jardines maternos para incorporación de las mujeres al mercado de trabajo y la observancia de la ley de igualdad de ingresos.

Mientras, su par libertario formuló cuestionamientos sobre estas nociones, sin ofrecer respuestas concretas, más allá de «la reducción del gasto público» y la apertura económica, que acompañó de numerosas descalificaciones relativas a la supuesta ignorancia de su rival sobre temas de economía.

Massa replicó a estos asuntos con puntualizaciones relativas a las consecuencias de las políticas libertarias sobre los trabajadores, que incluyen la pérdida de indeminzaciones.

Seguridad
En asuntos de seguridad, Milei apostó por reivindicar la política de «mano dura» contra la delincuencia, que a su juicio «es un negocio muy rentable».

Por su lado, Massa expresó acuerdo con el planteamiento de Milei, aunque ofreció detalles de su plan: botones de pánico, patrullaje permanente y procesamiento de los responsables.

A ese respecto, llamó a recordar que la iniciativa que ya puso en práctica cuando sirvió de intendente (alcalde) de la ciudad de Tigre y que planea extender a todas las urbes de más de 50.000 habitantes, así como al combate contra el crimen trasnacionales.

En contrapunto, Milei criticó la aparente injerencia de los políticos y el Estado dentro del sistema de administración de justicia, además de criticar las múltiples modificaciones de las que ha sido objeto el Código Penal.

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«Nosotros creemos que el que las hace, las paga», afirmó el libertario, que defiende una justicia provincial descentralizada.

La propuesta peronista asume que la seguridad pública es una responsabilidad indelegable del Gobierno federal, sin menoscabo de las competencias que le asisten a los jueces federales. Por eso mismo, Massa defendió la creación de cuerpos especializados.

DD.HH. y convivencia democrática
Con respecto a la política de derechos humanos, Massa se refirió a la política de memoria, verdad y justicia adelantada durante cuatro décadas en el país y que le ha valido numerosos reconocimientos internacionales.

Como novedad, mencionó el derecho a vivir en un ambiente sano y derechos de la tierra, así como la modificación de la legislación para sancionar severamente los delitos ambientales.

Empero, su propuesta más específica se centró en la construcción de un gobierno de unidad nacional, donde, dijo, serían «convocados los mejores», con independencia de su afiliación y origen político. «Creo que la tolerancia y la alternancia son fundamentales para el futuro de la patria», recalcó.

De su parte, el libertario eludió cualquier referencia a los derechos humanos y la convivencia democrática, enfocando su participación en críticas sobre las supuestas alianzas de «la casta» para esquilmar el erario.

En su lugar, calificó como «delitos de lesa humanidad» las medidas sanitarias adoptadas por el Gobierno actual en el contexto pandémico, porque, afirmó, se atentó significativamente «contra la propiedad», al tiempo que causaron «más de 90.000 muertes».

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Tales comentarios fueron replicados con insistencia por Massa, que resaltó la importancia del «respeto al que piensa distinto» y llamó a recordar que la contienda electoral del venidero 10 de diciembre no es entre los expresidentes Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri, sino entre ellos dos.

Generar diálogos y confianza
Al ser preguntado sobre las razones que le impulsaron a competir por la presidencia de la República, el aspirante Massa focalizó su intervención en dos ejes: la inclusión social y la generación de consensos amplios, en interés de garantizar políticas de Estado sostenibles, con independencia de quién esté al frente del país.

«Quiero ser presidente, porque creo que la Argentina tiene que enterrar definitivamente la grieta e ir a un acuerdo de vías políticas de Estado, que tiene que generar diálogos y consensos que le den previsibilidad de largo plazo», argumentó al respecto.

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